Difusión

Algunas difusiones... 

Boletín Institucional
http://amigosdelmuseopueyrredon-newsletter.blogspot.com

Campaña Donaciones del Bicentenario
Sábado 30 de enero de 2010 - Diario La Nación
























Danzas Circulares en los jardines del Museo Pueyrredon
Sábado 30 de enero de 2010 - Diario La Nación



















Subsidio ganado por nuestra Asociación al BID Programa de Desarrollo Cultural
Jueves 28 de agosto de 2008 - Diario Clarín




















Fantasmas de la Historia





































































diariolonuestro.3rgroup.org/notas/EkkyFkykpkmOhoVaRA.php


Recital de Industria Nacional





















Restauracción y Puesta en Valor del Museo Pueyrredon
17 de noviembre de 2007 - Diario La Nación
















Reapertura del Museo Pueyrredon

www.sanisidro.gov.ar/es/nota.vnc?id=4369

www.msiprensa.blogspot.com/2009/04/gustavo-posse-inauguro-el-renovado.html

www.portalunoargentina.com.ar/contenidosver.asp?id=10824&sid=54

www.contintanorte.com.ar/?p=738

www.zonanortediario.com.ar/despachos.asp?cod_des=5838&ID_Seccion=146

www.168horas.com.ar/090504/090504_15.htm


02 de mayo de 2009 - Diario La Nación

www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1123472&high=museo%20pueyrredon






































07 de mayo de 2009 - Diario Clarín







































































































Conferencia: Pueyrredon y la Reconquista de Buenos Aires
Lic. Gabriela Giurlani
Presidente de la Asociación Amigos del Museo Pueyrredon
03/12/07 – Acto de la Confederación de Entidades Patrióticas
Congreso de la Nación - Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación


A 200 años de la Reconquista de Buenos Aires, el nombre de Juan Martín de Pueyrredon es referencia obligada de esos gloriosos sucesos que fueron germen de Mayo de 1810 y de Julio de 1816.
La figura de Juan Martín de Pueyrredon es muy rica para el análisis histórico e historiográfico. En esta oportunidad quiero abordarlo desde la visión de sus contemporáneos, desde quienes lo conocieron y desde su propio pensamiento.

Juan Martín de Pueyrredon nació, al decir de Miguel Cané "destinado a representar en las luchas contra el extranjero, y aún en las sacudidas internas de la patria, el tipo de patricio, emancipado de la situación servil que avasallaba y modelado para la acción que se imponía a la balbuciente democracia colonial. Se educó en Europa pero fijó siempre la mirada de su alma en la playa lejana que le viera nacer, el último y silencioso rincón de la América española". 1)

Vicente Fidel López ha realizado una descripción de él, retratándolo "alto y de cabeza erguida, más bien grave, templado; el ojo vivo y observador, imperioso a veces, velaba con esmero en las delicadas urbanidades del trato social, afable para con todos, para los elevados personajes y para los humildes subalternos" 2)

El presbítero doctor Feliciano Pueyrredon, hermano de Juan Martín, relata los orígenes del glorioso Regimiento de Húsares de Pueyrredon de la siguiente manera: "... los posteriores servicios con que mis hermanos y aún toda mi familia se distinguieron en coadyuvar a las justas miras de Vuestra Excelencia en la Reconquista de esta Capital y señaladamente al mérito de haber animado, auxiliado e inflamado a toda mi feligresía exhortándola en la Plaza y en el Templo [Feliciano era cura y vicario de las Parroquias de San Pedro y del Baradero] que sin perder un momento de tiempo se aprestasen todos a tomar las armas como se verificó al punto que se presentó en mi curato, distante cincuenta leguas de esta Capital, mi hermano Don Juan Martín con la proclama del Señor Gobernador de Montevideo [el Brigadier Pascual Ruiz Huidobro], teniendo yo la satisfacción por este medio de haber visto partir de mi pueblo, no solo las Compañías Urbanas y voluntarios que formaban las milicias de aquellos partidos sino aún quasi todo el vecindario sin excepción de los viejos septuagenarios..." 3)

Santiago de Liniers libró el 6 de agosto de 1806 el siguiente despacho en el "Campamento de San Isidro", expresando lo siguiente: "Por cuanto, Don Juan Martín de Pueyrredon, natural, vecino de Buenos Aires, desde la ocupación de esta ciudad a todos los medios que su amor al Rey, su patriotismo y acreditado valor le sugiriesen, para lograr reunir a su costa y mención fuerzas y arbitrios con que hacer una vigorosa repulsa a los enemigos de la Corona, lo que conseguido sostuvo en el Campo de Perdriel, una acción con muy corto número de voluntarios el día primero de agosto del presente año [1806], en que logró destrozar en parte al enemigo, en número de 672 hombres, y quitarle un carro de sus municiones de en medio de su artillería, pasó inmediatamente en persona a la Colonia, después de dejar a la espera de nuestra expedición sus partidas con las prevenciones y preparativos que debían facilitar el desembarco del ejército que, en efecto, se verificó disfrutando los auxilios de un tan patriota.
Tengo, por todos estos hechos que acreditan su celo, pericia y valor, en nombrarle Comandante General de todos los voluntarios de la Caballería Ligera que tenía reunida y trajo a mi campamento de San Isidro, y mando a todos los individuos de mi ejército lo reconozcan y lo guarden como a tal todas las prerrogativas y exenciones que le corresponden por razón de este nombramiento, que le hice extender firmado de mi mano y sellado con el de mis armas". 4)
La prensa también comentaba los acontecimientos. En la Gaceta Mercantil N° 840 de agosto de 1826 se publicó un artículo firmado anónimamente por "Un agradecido a los reconquistadores de 1806" el cual expresaba:
"El día 14 de agosto del año seis salieron los reconquistadores con un distintivo en la cadena del reloj para conocerse y era la cinta celeste y blanca [cabe señalar que como la tropa no contaba con uniformes, Pueyrredon decidió colocar como distintivo las cintas con los colores del manto y la túnica de las "medidas" del alto de la imagen de la Virgen de Luján, que ya contaba con la devoción popular, y a quien se encomendaron bajo su protección espiritual, siendo el primer antecedente conocido del origen de los colores de nuestra bandera]; [y continúa:] bajo el mismo pretexto pasaron el distintivo el día siguiente diez y seis a un ojal del chaleco y formaron la reunión de lo más lucido de este pueblo en casa de don Juan Martín de Pueyrredon, de donde salió el plantel de la independencia. Quiero decir el cuerpo de oficiales del primer escuadrón de húsares que después se han repartido en todos que la han consumado. El 26 del mismo mes y año se presentó en la Plaza de la Victoria este primer escuadrón, con don Juan Martín de Pueyrredon a la cabeza como su comandante, sin insignias militares españolas, colocadas en su lugar las republicanas que hasta hoy cargan nuestros sargentos y cabos, entonces dicinviros y quintiviros, que lo mismo que decir a todas las provincias y nacionales que lo veían: los reconquistadores del año seis marchaban de frente a sus republicanos. ¿Y aún se trepidará en conocerlos amigos míos? ¿Y cree usted que es imposible clasificar los promotores de la independencia de América?" 5)

El 21 de septiembre de 1806, con uniforme propio y organizado el batallón en sus tres compañías, recibió en la Catedral de Buenos Aires la bendición de sus banderas, siendo la primer ceremonia realizada con los nuevos cuadros creados después de la Reconquista con la presencia de Liniers, el Cabildo Secular y Eclesiástico, y las familias y vecinos de Buenos Aires. El 8 de octubre Sobremonte desde la Banda Oriental lo confirmó en el grado de Teniente Coronel que ya le otorgara Liniers, designándolo Comandante del Batallón de Húsares, grado que más tarde fue reconocido por Real Despacho del Monarca Español.

Sus ideas emancipadoras lo unieron al Gral. Don José de San Martín y lo llevaron a apoyarlo como le escribiera en una carta en los preparativos de ayuda para el Ejército de los Andes, luego de una exhaustiva lista de pedidos cumplidos:
"Van oficios de reconocimiento a los Cabildos de esta y demás ciudades de Cuyo. Van todos los vestuarios pedidos y muchas más camisas. Van 400 recados. Van los dos únicos clarines que se han encontrado. En enero se remitirán 1387 arrobas de charqui. Van 200 sables de repuesto que me han pedido. Van 200 tiendas de campaña y pabellones, y no hay más. Va el mundo -¡Va el demonio!- y va la carne... Y no me vuelva a pedir más si no quiere recibir la noticia de que he amanecido ahorcado de un tirante en la fortaleza..." 6)

En el año 1808 estando Pueyrredon comisionado en España (vió en audiencia a Carlos IV) para solicitar auxilio y mejoras para Buenos Aires, sólo pensaba "en la felicidad de mi amada patria" 7), y al decir del gran historiador Hialmar Gammalsson, ya "preveía la independencia argentina como un acontecimiento irreversible" 8).
Y sigue: "Los sucesos ocurridos antes y durante la Reconquista elevaron al primer plano el nombre de don Juan Martín de Pueyrredon, cobrando notoriedad sus hazañas en todo el Virreinato. Después de las legendarias figuras de Fernández de Enciso y de Hernandarias, por primera vez un criollo de estas tierras llegaba a destacarse con tanta nombradía y límpido prestigio. Este ascenso inusitado a la fama, cuando aún no había cumplido 30 años, si bien le granjeó la admiración, el respeto y la popularidad, también le concitó el encono de quienes por emulación política o por sentimientos mezquinos procuraron desde entonces retacearle méritos hasta llegar en algunos casos a calumniarlo reiterada y torpemente con infundios de todo orden. Resultaba humano que procedieran así, pues además don Juan Martín era talentoso, rico, de familia principal y buen mozo, y con tales atributos mal podía ser tolerado por los resentidos". 9)

Aquel calumniado, en el decreto firmado el 13 de julio de 1818 que establecía la donación de su sueldo como Director Supremo para destinarlo para becas de educación, era el que declararía lo siguiente:
"Si el fomento de la educación pública es el mejor garante de la prosperidad de los estados, a nadie corresponde más la honorable solicitud de promoverlo, que a los que están en posesión de las primeras magistraturas y al cargo de los sagrados intereses de la sociedad" 10)

En una carta dirigida a Feliciano Chiclana desde Salta el día 14 de octubre de 1811, Juan Martín le escribía: "Yo no quiero vida, sin la vida de mi Patria, y viviré con ella, y moriré por darle vida". 10)

Luego de su exilio en Europa, originado en amenazas y advertencias que lo obligaron a expatriarse con su familia, regresó a su amado país para morir dos meses después en su Chacra del "Bosque Alegre" de San Isidro el 13 de marzo de 1850.

En pocos días más en la ciudad de Azul, el Escuadrón de Húsares de Pueyrredon recuperará su histórica insignia.


Referencias:
1) Lozier Almazán, Bernardo P: El Conde de Buenos Aires. Publicaciones del Museo Brig. Gral. Juan Martín de Pueyrredon, San Isidro, 1980, p.15
2) Gammalsson, Hialmar E: Juan Martín de Pueyrredon. Buenos Aires, 1968, p.56
3) Ibidem. 2) pp. 50-51
4) Museo Mitre. Doc. Arch. Pueyrredon, Tomo 1 pp. 41-42
5) Gammalsson, Hialmar E. Vetistos relatos porteños. Buenos Aires, 1989, p. 136
6) Lozier Almazan, Bernardo P: Reseña Histórica del Partido de San Isidro. San Isidro, 1987, p. 146
7) Ibidem 2) p.76
8) Ibidem 2) p.77
9) Ibidem 2) p.61
10) Asociación de Amigos del Museo Pueyrredon: La Chacra del Bosque Alegre. San Isidro, 2006.

--------------------------------------

Conferencia: Pueyrredon y la independencia argentina
Lic. Gabriela Giurlani
Presidente de la Asociación Amigos del Museo Pueyrredon
08/07/08 – Acto de la Confederación de Entidades Patrióticas
Congreso de la Nación - Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación


En sus Memorias, Cornelio Saavedra dijo que el 25 de mayo de 1810 “por política fue preciso cubrir [a la Primera Junta de Gobierno Patrio] con el manto del Sr. Fernando VII” 1), juramento que la Asamblea del Año XIII suprimió.

Pero pronto sobrevinieron las amenazas externas y las divisiones internas en el territorio.
En esta situación, se hacía urgente la necesidad de declarar la Independencia de las Provincias Unidas.
El entonces Director Supremo interino Ignacio Alvarez Thomas convocó al Congreso a reunirse en Tucumán, iniciando sus sesiones el 24 de marzo de 1816, donde Juan Martín de Pueyrredon fue designado para representar a la provincia de San Luis. Todos alentaban a los congresales a declarar la Independencia. San Martín escribíó en una carta “¡Hasta cuando esperamos para declarar nuestra Independencia!... ¡Animo, que para los hombres de coraje se han hecho las empresas!” 2)
El Dr. Vicente Fidel Lopez expresaba que “pocas veces se habrá visto un gobernante envuelto en una situación mas compleja que la que tuvo que afrontar el Sr. Pueyrredon al tomar las riendas del gobierno. Pero en honra suya hay que decir que pocas veces también se habrá visto quien asumiera tantas y tan pesadas responsabilidades, con mayor confianza en sí mismo, con honradez más acrisolada, con una energía mas desentendida de todo interés propio o ajeno que no fuera el de la gloria y la honra de su país”. 3)

El 3 de mayo de 1816 el Congreso eligió por mayoría como Director Supremo de las Provincias Unidas a Juan Martín de Pueyrredon, que aún conservaba gran prestigio por su importantísimo desempeño en la gesta de la Reconquista.
El Dr. Pedro Medrano, contemporáneo de Pueyrredon, reflexionaba “¿quién es el hombre que reúne mejores cualidades y circunstancias para remediar [los males que amenazan destruir al país]? Entonces verá Ud. que nadie puede entrar en competencia con Pueyrredon. Sí: nadie. Hay hombres más virtuosos, pero no tan políticos, Los hay más sabios, pero no tan discretos. Los habrá más santos, pero no tan vivos y perspicaces. Juan Martín tiene aquellas virtudes, las que se necesitan y tiene sobre rodos los virtuosos, la política, la perspicacia, la destreza, y lo que vale más que todo la opinión”.4) Vicente Fidel López señalaba “pero en esos momentos el espíritu público se retempla con un vigor hasta entonces desconocido, en el famoso Congreso de Tucumán. Sale de allí el poder revolucionario reconcentrado en las fuertes manos de Pueyrredon, el más grande y el mejor inspirado de los argentinos de su tiempo”. 5)
Su actuación fue fundamental en esos difíciles momentos cuasi anárquicos que atravesaba el país. Sus principales armas fueron la política y la moderación para lograr la unidad nacional.
A su arribo al gobierno la invasión portuguesa a la Banda Oriental ya estaba en marcha, tomando el Congreso una posición neutral que él no compartía. La falta de recursos no le permitió tomar medidas militares, pudiéndole exigir sólo a los portugueses que no sobrepasaran la línea del río Uruguay, granjeándose con esta política de tolerancia el resentimiento de las provincias del Litoral.
Inmediatamente se dirigió a resolver el conflicto con el Ejército del Norte entre Güemes y Rondeau, removiendo a éste último y colocando a Belgrano en el mando para cubrir ese flanco ante un posible avance realista.

Pueyrredon, conciente de la amenaza de anarquía, le comunicó al Congreso que se debía realizar la Declaración de la Independencia en forma inmediata para con ello acallar los infundios levantados contra su figura de Director Supremo y contra el mismo Congreso.

El 9 de julio de 1816, entre el entusiasmo del pueblo, el Congreso declaró en sesión especial por unanimidad de votos la Independencia.

Pueyrredon encabezó los festejos y envió ese mismo día la siguiente proclama a todas la provincias:
“El tribunal augusto de la Patria acaba de sancionar en sesión de este día por aclamación plenista de todos los representantes de las provincias y pueblos unidos de América del Sud, juntos en Congreso, la independencia del país de la dominación de los Reyes de España y su Metrópoli. Se comunica a Ud. esta importante noticia para su conocimiento y satisfacción y para que la circule y haga publicar en todas las Provincias y Pueblos de la Unión”. 6)

San Martín al enterarse escribió que “el Congreso ha dado un paso magistral con la Declaración de la Independencia”. 7)

Pueyrredon se reunió con San Martín en Córdoba para estudiar la Campaña Libertadora a Chile y Perú a la cual le dio apoyo creando el Ejército de los Andes y nombrando a San Martín General en Jefe, a fin de afianzar la libertad de América.

Luego se dirigió a Buenos Aires, la cual profesaba pretensiones autonomistas, desde donde él creía debía residir el Gobierno Supremo, para solucionar sus asuntos internos, impactados entre otras cosas por el aumento de impuestos aplicado para solventar la campaña de San Martín. Pueyrredon se resistió a la sugerencia de algunos diputados de que sometiera a Buenos Aires por la fuerza de las armas, expresando según testimonio de Vicente Fidel López que “si su autoridad habría de tener por base la tiranía militar y el sojuzgamiento de sus paisanos, prefería ser sacrificado y quedar ante la historia sin responsabilidad alguna en el desenfreno de las calamidades que debían seguirse”. 8) Razón por la cual su única arma fue la copia de la Declaración de la Independencia que llevaba en su equipaje para enfrentar a la oposición y ocupar pacíficamente su cargo de primer magistrado en esa ciudad. El histriador Hialmar Gammalsson nos relata que “al tenerse conocimiento del inmediato arribo de Pueyrredon, el pueblo, para el que seguía siendo el héroe de la Reconquista, se volcó espontáneamente hacia la actual avenida Rivadavia. Una muchedumbre (...) se adelantó a recibirlo (... avanzando) con extrema lentitud debido a las repetidas detenciones ocasionadas por los saludos (...). En medio del gentío qu lo rodeaba y ovacionaba, entró por fin Pueyrredon en la ciudad de Buenos Aires, cuya población lo recibiócon delirantes muestras de entusiasmo y adhesión (...). Por tercera vez venía a salvar a su país del desastre ‘Don Juan Martín de la Patria’”. 9)
El Dr Manuel Antonio de Castro lo describió de esta manera “llegó por fin Pueyrredon y llegó como un ángel mandado del cielo a librar a este pueblo de la más horrorosa anarquía”. 10)

La Logia Lautaro, propulsora de la independencia de las naciones hispanoamericanas cuyo objetivo principal fue luchar para lograr la independencia del continente a través de los triunfos militares y de la política, contaba entre sus miembros a San Martín y a Juan Martín de Pueyrredon. La Logia Lautaro apoyó al gobierno, y trabajó para la unificación de criterios apaciguando a autonomistas y artiguistas opositores al Director Supremo. Y en ese sentido es que San Martín escribió a Godoy Cruz con saludos a Pueyrredon que “ya no nos resta más que empezar a obrar. Al efecto (...) partiremos cada uno a su destino con los mejores deseos de trabajar en la gran causa”. 11)

Varias provincias entraron en rebelión, muchas de ellas atraídas por el artiguismo, pero Pueyrredon supo pacificarlas. Expresaba esto de la siguiente manera: “Desde el momento que el Soberano Congreso Nacional puso sobre mis hombros el peso enorme de la Dirección del Estado, ocupé los primeros momentos en restituir la unidad y la paz que el contrario de las opiniones había perturbado en algunos pueblos del interior y felizmente el resultado colmó mis esperanzas y vi con placer renacer la fraternidad y armonía cuyos progresos abren un nuevo manantial de recursos contra la tiranía de los enemigos de la libertad de América (...) que renazca la confianza y la amistad recíproca [de los pueblos]. 12) (...) Yo creo que cuanto se pueda exigir de mi autoridad que sea consistente con el honor y los intereses comunes del Estado lo he puesto en ejecución (...) Si hemos de buscar una intervención que dé sólida garantía a las transacciones pendientes, ésta no puede ser otra que la del Soberano Congreso en quien reside toda la autoridad competente de la Nación y el que forma el vínculo legítimo ente los pueblos”. 13)
Respecto de la amenaza portuguesa sobre la Banda Oriental, puso a disposición de Artigas su mejor ayuda, ofreciéndole según sus propias palabras “cien quintales de pólvora y trescientas monturas para los objetos de la defensa de ese importante territorio por los riesgos de la expedición portuguesa que amenaza estas Provincias (... y agrega que Artigas) debe creer firmemente que estos auxilios y cuantos necesite esa hermosa Provincia serían inmensos si hubieran de medirse por la voluntad y deseos con que los ofrece este Gobierno (... de modo de) no omitir demostración alguna que compruebe nuestra fraternalidad y la unión con que debemos propender a la defensa de la Patria.” 14) A lo cual Artigas le responde que sus intenciones le tienen “asegurada toda la expresión de su buen deseo por la reconciliación”. 15)

Pueyrredon, desempeñando el cargo desde su quinta en San Isidro donde residía, organizó las finanzas públicas, fundó la Caja Nacional de Fondos (precursora del primer Banco), la Casa de Moneda, las reglamentaciones aduaneras, varios periódicos, consolidó la deuda nacional, organizó el estado mayor del ejército y los tribunales militares, y reabrió el Colegio de San Carlos como Colegio de la Unión del Sur.

El fracaso del proyecto de monarquía institucional, el rechazo de las provincias a la Constitución Nacional de 1819 por su carácter unitario y la situación en el Litoral provocaron su dimisión. Fatigado por la continua oposición y con problemas de salud, Juan Martín de Pueyrredon presentó su renuncia en abril de 1819, la cual el Congreso rechazó, reiterándola en junio de 1819 con su aceptación.

Ejerció sus responsabilidades incansablemente. Ya en el año 1816 le escribía a San Martín que trabajaba incluso los días domingo “porque soy el indigno más desgraciado del Estado que no tengo lugar ni aún para respirar...”. 16)

Queremos finalizar con una semblanza que hiciera el gran historiador Hialmar Gammalsson:
“Pueyrredon, (...) era argentino en todo el sentido de la palabra y quería que su Patria –siempre la escribió con mayúscula- es decir el territorio constituido por el Virreynato, no sufriera más desmembramientos e incluso que la provincia del Paraguay volviera a formar parte de dicho conglomerado. Con tal fin, a pesar de las tremendas dificultades por él afrontadas durante su gobierno, pudo darse tiempo para tomar medidas y destacar confidentes y espías para preparar en Paraguay un clima conveniente, proclive a tal acercamiento. Por descontado consideraba a la Banda Oriental y también a Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe, Córdoba y el Alto Perú como parte indivisa del suelo nacional, y en manera alguna le cabía concebir o aceptar, como argentino y primer mandatario, la permanente secesión de las mencionadas comarcas. Mal le pudieron achacar entonces sus adversarios políticos que procurara evitar, apelando a todos los medios a su alcance, desde los amistosos a los diplomáticos y bélicos, el desmembramiento del territorio”. 17)
“En rigor de verdad debería considerársele el primer mandatario que tuvo la Nación Argentina, pues ejerció el Poder Ejecutivo en forma efectiva luego de haber sido declarada la Independencia”. 18)

Referencias:
1) Saavedra, Cornelio: Memorias, Emecé, Buenos Aires, 1944.
2) Busaniche, José Luis: San Martín vivo, Carta de San Martín al diputado por Cuyo Godoy Cruz, Nuevo Siglo, Buenos Aires, 1995.
3) Gammalsson, Hialmar E: Juan Martín de Pueyrredon. Buenos Aires, 1968, p.230
4) Ibidem. 3) p. 212
5) Ibidem. 3) p. 212
6) Ibidem. 3) p. 120
7) Mayochi, Enrique Mario: El libertador José de San Martín, Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1995
8) Ibidem. 3) p. 219
9) Ibidem. 3) pp. 229 y 230
10) Ibidem. 3) p. 230
11) Ibidem. 2)
12) Ibidem. 3) p. 233
13) Ibidem. 3) p. 239
14) Ibidem. 3) p. 232
15) Ibidem. 3) p. 236
16) Ibidem. 3) p. 236
17) Ibidem. 3) p. 240
18) Ibidem. 3) pp. 229 y 230

---------------------------------
Conferencia: Homenaje y acto de recordación a Juan Martín de Pueyrredon
Lic. Gabriela Giurlani
Presidente de la Asociación Amigos del Museo Pueyrredon
13/03/08 – Acto de la Asociación Amigos el Museo Pueyrredon
Cementerio de la Recoleta


Como estrecha reseña, recordamos que Juan Martín de Pueyrredon nació en Buenos Aires en el año 1776, hijo de Juan Martín de Pueyrredon y La Broucherie, francés, y de Rita Damasia O’Dogghan, criolla de ascendencia irlandesa. Estudió en el Colegio San Carlos de Buenos Aires y en Europa, regresando luego a su ciudad natal para atender negocios de comercio iniciados por su padre. Al producirse la invasión británica, formó con sus hermanos un escuadrón de caballería con gauchos de la campaña. Unió sus tropas a las de Santiago de Liniers, futuro héroe de la Reconquista, quien lo designó el 6 de agosto de 1806 como Comandante General de los Voluntarios de Caballería Ligera, dando origen al Regimiento de Húsares de Pueyrredon. Ya instalada la Primera Junta en 1810, le encomendó la gobernación de Córdoba y poco después la de Charcas. Su rapidez de acción tras el desastre de Huaqui le permitió salvar el tesoro de Potosí, con lo que se pudo rearmar el Ejército del Norte. Integró el Primer Triunvirato. Al caer éste, fue confinado en San Luis. Cumplido el plazo de detención fue electo diputado por San Luis al Congreso de Tucumán, que lo designó Director Supremo de las Provincias Unidas. En medio de grandes conflictos ejerció tan alto cargo durante tres años, hasta 1819, viviendo permanentemente en su Quinta de San Isidro, hoy Museo Pueyrredon, donde trató todos los asuntos de Estado: ordenando su contabilidad, reglamentando la función de la Aduana, orientando el comercio, trabajando para mejorar la educación y las artes, y fomentando la industria y la agricultura. Se casó con María Calixta Tellechea en el año 1812, naciendo en el año 1823 su hijo Prilidiano, famoso arquitecto, paisajista y pintor. Terminado su mandato viajó a Europa.

En 1850 regresó al país, falleciendo en su casa de San Isidro, hoy nuestro Museo, a la una y media de la madrugada del miércoles 13 de marzo de ese mismo año. Prilidiano Pueyrredon, su hijo, encargó para su padre "todo cuanto hay de mejor" para su inhumación y destino al Mausoleo familiar en el Cementerio de la Recoleta, lo cual se cumplió, a excepción del traslado en el carruaje familiar, el que por disposición oficial y razones políticas, fue reemplazado por un "carrito pintado de colorado".

Debido a los festejos por la Reconquista, las referencias a Juan Martín de Pueyrredon se han hecho más frecuentes.

Tiempos de emancipación, épocas brillantes de lucha, patria y libertad. En comunión de ideales, valor, entrega y generosidad, profesó respeto, afecto y amistad en forma mutua con grandes figuras nacionales como San Martín, Belgrano, Güemes, Castelli, entre tantos otros que escribieron la historia de nuestra Nación en la causa independentista, en palabras de Pueyrredon "por el bien de la Patria".

En 1816 escribió: "Las Provincias Unidas del Río de la Plata acaban de constituirse independientes de su antigua Metrópoli, el Rey de España, y de sus sucesores, por declaración solemne de sus Representantes Nacionales. Todos los Pueblos la han recibido con el mayor entusiasmo, y están dispuestos a no renunciar sacrificio de cualquier género por conservar unos derechos consagrados por la justicia de la causa, y por las ventajas gloriosas que han adquirido sobre los opresores implacables de su libertad".

Su ilustre personalidad ha trascendido indudablemente todos los antagonismos del pasado, y hoy es ampliamente reconocido a través de calles, barrios, localidades, bibliotecas, museos, escuadrones de armas, escuelas, monumentos, etc. que portan su insigne nombre. Y en San Isidro, su casa, declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1941, y aquí, su tumba, declarada Monumento Histórico Nacional en el año 1946, le dan el rango en la historia nacional que se merece.

Florencio Varela le dedicó versos elogiosos al "gran Pueyrredon", y el propio José Hernandez, en carta a su hija Isabel, le explicaba que bautizó al personaje de su famoso poema telúrico con el nombre Martín en homenaje a dos personas: su tío Juan Martín de Pueyrredon y Martín Güemes, y el apellido Fierro por el temple de fierro del gaucho de la pampa.

Queremos finalizar este homenaje como lo hizo José Hernández, valiéndonos de los versos del Martín Fierro, prototipo de aquellos gauchos en los que Juan Martín de Pueyrredon confió, con los que compartió sus valores y su fiereza en la búsqueda de la libertad, y que supo dirigir con gloria en sus milicias gauchas:

Dios formó lindas las flores,
delicadas como son;
le dió toda perfeción
y cuanto él era capaz,
pero al hombre le dió más
cuando le dio el corazón.

Le dió claridá a la luz,
juerza en su carrera al viento,
le dió vida y moviumiento
dende la águila al gusano;
pero más le dio al cristiano
al darle el entendimiento.

Y dende que dio a las fieras
esa juria tan inmensa,
que no hay poder que las venza
ni nada que las asombre,
¿que menos le daría al hombre
que el valor pa su defensa?

Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del cielo;
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir,
y naides me ha de seguir
cuando yo remuento el vuelo.

------------------------------------

Conferencia: Homenaje y acto de recordación a Juan Martín de Pueyrredon
Lic. Gabriela Giurlani
Presidente de la Asociación Amigos del Museo Pueyrredon
13/03/09 – Acto de la Asociación Amigos el Museo Pueyrredon
Cementerio de la Recoleta


La vida de Juan Martín de Pueyrredon, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo ejemplar para los argentinos. Es mi voluntad recordarlo este año en sus tantas e iluminadas facetas apropiándonos de las palabras de quienes lo conocieron, de quienes lo admiraron, y de las suyas propias, ya que según el decir del Dr. Nicolás Avellaneda "Los pueblos que no olvidan sus tradiciones, no pierden la conciencia de sus destinos, y los que se apoyan en sus tumbas gloriosas, son los que mejor preparan el porvenir."
(Discurso de repatriación de los restos del Gral. José de San Martín)

El historiador Hialmar Gammalsson resaltaba que: " La historia de don Juan Martín de Pueyrredon por la diversidad de aspectos que abarca, desde las hazañas singulares a la actuación gubernamental del estadista, cabe definirla en su conjunto como una gesta épica, indisolublemente unida a la epopeya de la emancipación argentina."
(Juan Martín de Pueyrredon, Ed. Goncourt, BsAs, 1968, p.11)

El ex presidente Bartolomé Mitre dijo de él: "Merced a sus esfuerzos, la independencia argentina fue garantizada, la nueva nación conquistó respeto en el exterior, se echaron las bases para la fundación del gobierno parlamentario, se crearon los ejércitos nacionales, Chile fue liberada por el cruce de los Andes ... y los laureles de Chacabuco y Maipú se agregaron al emblema argentino..." .

Y finalmente el mismo Juan Martín de Pueyrredon en su mensaje como Director Supremo al Congreso Nacional del 21 de julio de 1817, evaluaba de la siguiente manera el período 1810-1817: "Ciudadanos: vosotros debéis vuestras desgracias al sistema depresivo de la antigua metrópoli que condenándoos a la obscuridad y al oprobio del más humilde destino, sembró de obstáculos el camino que conduce á la libertad. ¡Decidle que se gloríe en su obra! Vosotros habéis salvado todos los escollos, arrostrado todos los peligros y conducido a las provincias al estado floreciente en que hoy se encuentran. ¡Que los enemigos de vuestro nombre contemplen despechados la energía de vuestras virtudes y que las naciones no tengan ya á menos el que permanezcais á su ilustre rango! Felicitémonos mutuamente por los bienes que hemos alcanzado, y hagamos ver al mundo que no nos han sido inútiles las lecciones de los pasados infortunios."
(J.C. Raffo de la Reta, Documentos y escritos de la historia de Juan Martín de Pueyrredon, Ed. Espasa Calpe Argentina, BsAs, 1949, p. 153 - Archivo de Pueyrredon - Tomo IV - Página 7)

Que, para los tiempos que nos toca vivir hoy, así sea.-

------------------------------------------------------------